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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Los Videojuegos

OBJETO: Un Mando de Consola

DOCTRINA: Sustitución

HISTORIA CON EL OBJETO

¡Me encantan los vídeo-juegos! Puedes ser un héroe, un deportista, un villano, lo que sea. Hay juegos de todo tipo. Y lo que me gusta es la opción de cargar una partida guardada. Cuando vas bien, o antes de pasar algo complicado, le das a "guardar partida" y si después te matan o algo no sale como quieres, cargas la partida y vuelves a intentarlo.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Ojalá se pudiese hacer eso mismo en nuestras vidas. Que si algo nos sale mal, volvemos atrás, y lo intentamos de nuevo. Desgraciadamente eso no es así. Nos toca enfrentar las consecuencias de nuestros actos.

EL PROBLEMA (LEY)

¿Qué te gustaría rectificar en tu vida? Tengo un amigo que ha sido infiel a su esposa y siempre está triste porque le gustaría rectificar eso en su vida. Quizá en tu caso hayas roto la confianza de alguien. Desearías no haberlo hecho, pero en ese momento no lo pensaste bien. O quizá tus padres hayan muerto y te gustaría volver atrás y haberlos tratado mejor, pero ya no puedes.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Pero lo peor no es sólo eso, lo peor es que además un día nuestra vida va a llegar a lo que en los vídeo- juegos se llama "Game Over" (Fin de Partido). Un día moriremos, eso es seguro. Y entonces vamos a ser juzgados. No podremos rehacer nada de lo que hemos hecho. Cuando Dios analice tus obras, ¿qué verá? Las consecuencias de tus propios actos son pasar la eternidad separado de Dios en un lugar terrible llamado infierno. ¿Esto te preocupa? Si así es, escucha un poco más.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Porque Dios te ama y no quiere que nadie se pierda, envió a su Hijo Jesucristo a la tierra. Pese a ser perfecto murió como un delincuente, ¿Por qué? Porque murió en tu lugar. Jesucristo te ofrece un intercambio. Él paga tu multa ante Dios y tú recibes su perdón y la vida eterna.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Para ello es necesario arrepentirte. Pídele perdón a Dios por tus pecados, por cada vez que decidiste que eras más importante que Él. Entrega tu vida a Cristo y síguele a Él. Entonces cuando llegues al final de tu vida, no habrá nada para rectificar, porque estarás limpio delante de Dios y podrás entrar en el cielo con Él.

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