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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Olores desagradables

OBJETO: Desodorante

DOCTRINA: Santificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Un día estaba viajando en el metro y entró en el vagón un hombre que olía tan mal, que todo el mundo cambió de sitio al otro extremo del vagón. La gente se cubría la nariz, parecía que no se había duchado en más de una semana. Hay olores que no se pueden ocultar, son tan desagradables que por más que quisiéramos echarnos desodorante encima, olería igualmente mal.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Eso me recuerda a nuestras vidas. Hay un olor que no podemos ocultar que es la peste de nuestro pecado. Y por más que quisiéramos cubrirlo con el desodorante de las buenas obras, seguimos oliendo fatal.

EL PROBLEMA (LEY)

Pero me dirás, ¿de qué olor me hablas? Pues, te hablo de esas veces que estás en tu trabajo y cuando nadie te ve, tomas algo que no es tuyo; o esas veces que cuando estás solo en casa en frente de tu ordenador y contaminas tu mente con pornografía; o cuando salen de tu boca ofensas o mentiras hacia los demás. Todas esas cosas y muchas más hacen que nuestras vidas apestan delante de Dios.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Cuando nos vayamos de este mundo, nuestro olor irá delante de nosotros y, si estamos contaminados con el mal olor del pecado, Dios no nos dejará entrar en el cielo. Aunque hayamos intentado cubrir el mal olor con buenas obras, las cosas buenas nunca podrán cubrir el tufo de nuestros pecados. En el día del gran juicio seremos culpables por nuestros malos olores (pecados) y la consecuencia es pasar una eternidad en el infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Pero quiero hablarte de un hombre que vivió una vida perfecta; jamás se contaminó con el mal olor del pecado. Te hablo de Jesucristo. Él fue clavado en una cruz y fue cubierto por nuestros malos olores, por todos nuestros pecados. Cristo tomó tu lugar y pagó las consecuencias por tus pecados para así poder limpiarte y salvarte.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Pero Dios demanda de ti que reconozcas el mal olor de tus pecados, que pidas que Cristo te perdone y te limpie y que recibas el aroma agradable de la vida de Cristo en ti. Ven a Cristo para cambiar el tufo de tus pecados en el aroma fragante de su perdón y vida, y entrégale tu vida.

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