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Mensaje ilustrado

TÍTULO: ¿Llegas a la Medida?

OBJETO: Un metro

DOCTRINA: Justificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Varios amigos fueron a un parque de atracciones y quisieron subir a una atracción atrevida.  Era necesario llegar a una medida mínima para poder subir a la atracción.  Aunque los amigos tenían la misma edad, uno estaba más bajito de estatura, y no llegó a la medida.  Sus amigos pasaron a la atracción, pero él quedó fuera y pasó una vergüenza tremenda.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Un día todos nosotros nos vamos a presentar ante las puertas del cielo y habrá una medida para ver si podemos pasar o no.  Sin embargo, muchos pensamos que podremos medirnos con nuestras propias reglas en ese día como la regla de “no he matado a nadie” o “soy mejor que otros”.

EL PROBLEMA (LEY)

Pero Dios no va a usar nuestras reglas, sino su propia regla.  ¿Cómo es la regla de Dios?  Son los diez mandamientos.  Vamos a echar un vistazo para ver si llegas a la medida.  Un mandamiento dice, “no mentirás”.  Si has mentido una sola vez, ya no llegas a la medida de Dios.  Pero hemos mentido muchísimas veces.  Otro mandamiento dice, “Honra a tus padres”. Con solo un acto de desobediencia, o contestando de mala manera, ya no llegas a la medida de Dios.  Sin embargo, les hemos deshonrado muchas veces.  Todos nuestros pensamientos de orgullo, de odio, y de lujuria impiden que lleguemos a la medida de Dios.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Porque no llegamos a la medida de Dios, no podremos pasar las puertas del cielo y quedaremos fuera, destinados a una vergüenza eterna.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Sólo hay una persona que llega a la medida de Dios, su Hijo Jesucristo.  El nunca quebrantó las reglas de Dios. Con su muerte en la cruz, pagó por tu culpa, y con su resurrección, te ofrece perdón.      

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Pero para recibir su perdón, tienes que reconocer que no llegas a la medida de Dios, e invitar a Cristo a entrar y tomar el control de tu vida.  Entonces el día en que te presentas ante las puertas del cielo, si Dios ve a Cristo en tu corazón, El podrá dejarte entrar porque Cristo sí llega a la medida de Dios.

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