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Mensaje ilustrado

TÍTULO: La Puerta Está Cerrada

OBJETO: Una puerta

DOCTRINA: Reconciliación

HISTORIA CON EL OBJETO

El otro día yo estaba en el aeropuerto cuando una pareja se acerca corriendo para entrar en el avión.  La azafata les notificó que la puerta del avión ya estaba cerrada y que habían llegado demasiado tarde.  La pareja empezó a llorar con angustia, clamando que la puerta se abriera de nuevo para ellos, pero sin resultado.  Al final tenían que llamar la policía por el escándalo que ellos habían montado.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Un día el Padre Celestial se va a levantar y cerrar la puerta del cielo.  La gran pregunta es si estarás tú DENTRO o FUERA en ese día.

EL PROBLEMA (LEY)

Sólo hay una cosa que nos cierra la puerta al cielo y eso es nuestro pecado.  Vivimos como nos da la gana y luego esperamos que Dios nos reciba con brazos abiertos y puertas abiertas. Los 10 mandamientos son la norma para entrar en su casa.  Cuando ignoramos sus normas con una vida llena de soberbia, egoísmo, criticando a la gente e ignorando a Dios, la puerta del cielo se nos cierra.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

En el día que te presentes ante Dios cubierto de pecado, Dios dirá “apártate de mi, hacedor de maldad”.   Las puertas del cielo se cerrarán y todo nuestro clamor no va a cambiar la situación. Será demasiado tarde. Qué angustia cuando nos tendrán que llevar fuera de la presencia de Dios a un lugar de castigo por nuestra maldad!

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

La única esperanza es poder quitar el pecado que nos cierra la puerta del cielo. Lo que más quiere hacer Dios es abrirte la puerta al cielo. Tu pecado tiene multa de muerte.  Cristo ofreció pagarte la multa.  Cuando él murió en la cruz, pagó la multa de tu pecado, y te abrió la puerta para conocer a Dios y vivir una vida que le agrade.  Cuando él resucitó de la muerte, obtuvo el poder de perdonarte y reconciliarte con Dios

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

¿A qué esperas?  Ven corriendo a Jesus en oración.  Pídele perdón por la maldad que mora en ti.  Deja atrás la vida que gobiernas tú, y sométete al señorío de Cristo. Él te ofrece perdón, amistad con Dios y una puerta abierta en el cielo cuando le entregas tu vida.

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