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Mensaje ilustrado

TÍTULO: La Lápida

OBJETO: Una lápida con las iniciales: RIP

DOCTRINA: Redención

HISTORIA CON EL OBJETO

Creo que todos saben lo que representan estas letras R.I.P.: “Rest in Peace” o “Descanse en paz”. Lo que es curioso es que sabemos por las encuestas que se han hecho que más del 95% de los seres humanos tiene miedo a la muerte.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Entonces la pregunta es: si no tienes paz antes de morir, ¿cómo vas a tener paz después de morir?

Yo tenía mucho miedo a la muerte. No era tanto miedo de morir, sino miedo de lo que me iba a pasar después de morir.

EL PROBLEMA (LEY)

Yo sabía que el juicio de Dios me estaba esperando después de la muerte. Y yo tenía la conciencia muy sucia. No sé de ti pero yo había quebrantado las leyes de Dios. Por ejemplo, la ley que dice “no cometerás adulterio”; cualquier tipo de sexo fuera de matrimonio, esto incluye lujuria en el corazón también. ¿Qué hay del robo? Cositas del trabajo, monedas del bolso de tu madre, no declarar todos tus ingresos al gobierno. ¿Qué hay de la ley que dice “no matarás”? Dios juzga la falta de perdón como un asesinato en el corazón.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Con razón deberíamos tener miedo a la muerte porque sabemos que somos culpables y el juicio de Dios nos espera. El justo castigo por quebrantar las leyes y rebelarnos contra Dios es una eternidad en el infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Yo tenía miedo a la muerte y no sabía si había esperanza para mí. Hasta que un día alguien me habló de una salida para mi mala situación de culpabilidad. Me explicó como Jesucristo pagó por mis pecados en la cruz cuando murió. Dios cargó en Jesucristo nuestros pecados y Él sufrió las consecuencias por ellos, y tres días después resucitó de la muerte demostrando que sí pudo pagar por nuestros pecados.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Aquel día le pedí a Jesucristo que me perdonara y que tomara el control mi vida como mi Señor. Yo sé que Dios me ha perdonado y librado del juicio venidero porque desde ese momento en adelante, el miedo a la muerte se me fue y nunca ha vuelto durante los últimos 30 años. Sé honesto con Dios y arrepiéntete, entrega tu vida al único que te puede perdonar, a Jesucristo.

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