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Postales evangelísticas

TÍTULO: Balanza

OBJETO: Una balanza

DOCTRINA: Justificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Muchos piensan que después de la muerte habrá una especie de balanza, en un lado se pondrán las buenas obras y en el otro lado los pecados.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Piensan que el lado que más pese decidirá su destino. Quizás eres de los que piensan: “Bueno he ayudado a los pobres, he aguantado mucho en mi matrimonio, no he robado jamás un banco y, al fin y al cabo, no soy tan malo”. Pero hay un problema con ese razonamiento.

EL PROBLEMA (LEY)

No importa que siempre conduzcas correctamente, si un día un radar te "pilla" a más velocidad de la adecuada, te multarán. La ley no funciona como una balanza. No necesitas matar muchas veces para ser un asesino, con quebrantar la ley una sola vez, ya eres culpable de ella. Pero nosotros hemos quebrantado las leyes de Dios cientos de veces. ¿Cuántas veces has mentido, guardado rencor contra alguien, o vivido en inmoralidad sexual? Cada infracción acarrea una multa.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Al incumplir la ley de Dios, te conviertes en culpable. Y la "multa" que mereces no es una cantidad de dinero o unos años en prisión, es una separación ETERNA de Dios en una prisión eterna llamado infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Pero al igual que alguien con dinero puede pagarte la multa de tráfico, hay alguien que puede pagar tu deuda ante Dios. Jesucristo vivió una vida perfecta y nunca quebrantó ninguna de las leyes de Dios. Cuando murió en la cruz, Él cargó sobre sí mismo la ira que nuestra culpabilidad merecía. La multa que todos tendríamos que pagar, fue pagada en la cruz, y después resucitó para demostrar que tiene poder para perdonarnos y para llevarnos un día al cielo con Él.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Pero Dios te pide que, primero, reconozcas tu pecado, que has vivido siendo tu propio Dios, que tus acciones te han alejado de Él y que no hay nada que puedas hacer para merecer su amor y perdón. Pídele perdón y mira a la cruz, observando en ella tu multa pagada, el amor de Dios para ti. Pídele que sea tu Señor, que te transforme y que te ayude a dejar tu pecado. Él requiere toda tu vida; camina con Él desde ahora y para siempre.

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