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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Fiesta de gala

OBJETO: Un vestido elegante y un traje sucio

DOCTRINA: Santificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Hace poco me invitaron a una cena de gala y para poder ir había que cumplir con algunos requisitos: tenía que ir con un vestido elegante, tacones y un bonito peinado. Si, por el contrario, me presentaba sucia con unos vaqueros, una camiseta manchada y despeinada, te aseguro que no me dejarían entrar a ese lugar elegante y preparado para esa cena especial.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Todos hemos recibido una invitación de Dios para entrar a un lugar: el cielo, pero Dios puso requisitos para poder entrar. Él nos exige entrar con un corazón limpio que no se haya manchado con el pecado.

EL PROBLEMA (LEY)

¿Quieres saber si cumples esos requisitos para entrar? Las veces que has mentido para conseguir tus fines o para salir de situaciones embarazosas a los ojos de Dios es una mancha en tu vestido; o las veces que has deseado cosas malas para aquellos que te hirieron; o cuando has utilizado el nombre de Dios como una palabrota; o cuando desobedeces y tratas mal a tus padres, eso se convierte en otra mancha. Al final, el vestido limpio que tenías se ha convertido en un vestido sucio por el pecado.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Eso tiene graves consecuencias. Un día, todos nos presentaremos ante Dios, ¿qué pasará si nos presentamos con un vestido (corazón) sucio? Él es justo y no nos permitirá entrar en su cielo perfecto y santo, y tendremos que ser castigados pasando la eternidad en el infierno, un lugar separado de Dios.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Esto a Dios le duele. Su deseo es que todos podamos ir al cielo pero el pecado no nos lo permite. Por eso, Dios envió a su hijo Jesucristo. Él jamás se manchó con el pecado. Fue el único perfecto y el único que podía llevar nuestro pecado en la cruz. Jesús se subió a la cruz, se vistió con nuestro pecado y al tercer día resucitó y obtuvo poder para vestirnos de su justicia y santidad.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Te aseguro que lo que más te debe preocupar en este momento es que Jesús limpie tu corazón para que puedas estar cerca de Él y entrar al cielo. Si quieres que Él lo haga, necesitas arrepentirte de corazón, confesar tus pecados y pedirle perdón, dar la espalda a tu forma pasada de vivir y acercarte a Dios. No esperes, deja que Jesús quite la mancha de tu corazón. Mañana puede ser demasiado tarde.

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