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Mensaje ilustrado

TÍTULO: El Juez

OBJETO: Mazo de juez

DOCTRINA: Justificación

HISTORIA CON EL OBJETO

¡Culpable! (golpea el mazo contra un taco de madera) Los jueces usan un mazo para declarar su veredicto en el tribunal. Un amigo mío le había robado a otro con un cuchillo. Fue declarado culpable y sentenciado a prisión por el juez. Yo suplicaba al juez a favor de su familia pero el juez me dijo: “Yo soy un buen juez; por lo tanto, debo juzgar según la ley”.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Esto me hace pensar en un versículo: “¿No hará justicia el Juez de toda la tierra?” Un día, todos vamos a morir y seremos juzgados por Dios, el buen Juez del cielo. Tú dirás: “No tengo nada de qué preocuparme, soy inocente, nunca he hecho nada malo, soy una buena persona.”

EL PROBLEMA (LEY)

Pues, vamos a ver cuán bueno eres según las leyes de Dios, los diez mandamientos. ¿Has mentido, has robado, has tenido lujuria en tu corazón? ¿Has codiciado algo que no era tuyo? ¿Has tenido odio contra alguien? Entonces no eres una buena persona sino una mala persona.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Si has quebrantado los 10 mandamientos de Dios, entonces eres culpable de quebrantar su ley. (Golpea el mazo) Todos somos culpables. Nadie es sin pecado, así que tenemos un gran problema. Siendo culpables, no podemos ir al cielo, los culpables tendrán su lugar en el fuego eterno, el infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Desde el principio, Dios sabía que tú y yo íbamos a ser culpables. Tenemos una multa que pagar porque hemos quebrantado la ley. A causa de nuestra culpabilidad, merecemos ir al infierno pero Dios tenía un plan. El juez de toda la tierra se hizo hombre; Cristo vivió una vida perfecta y murió en la cruz para pagar nuestra multa. Cristo resucitó de la muerte, demostrando su victoria sobre el pecado.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

¿Qué tenemos que hacer para ser declarados inocentes a los ojos de Dios? Primero, no solamente tenemos que confesar nuestra culpabilidad, sino también tomar una decisión de dejar atrás el pecado y empezar a vivir para Dios. Segundo, tenemos que poner toda nuestra confianza en Cristo y creer que Él pagó nuestro castigo en la cruz para que no tuviéramos que pagarlo en el infierno. Entonces Dios nos verá como inocentes.

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