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Mensaje ilustrado

TÍTULO: El copero

OBJETO: Dos copas, una sencilla y una de lujo

DOCTRINA: Propiciación

HISTORIA CON EL OBJETO

El copero era el amigo del rey; era como un guardaespaldas moderno que recibía las balas. Él probaba el vino en lugar del rey en caso de que sus enemigos intentasen envenenarlo. El copero quería al rey, seguramente algunos coperos dieron su vida para protegerlo.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Cuando nacemos todos tenemos una copa en la mano. Empezamos a meter cosas buenas y cosas malas dentro de nuestra copa.

EL PROBLEMA (LEY)

Cuando quebrantamos la ley de Dios, es como si estuviéramos echando gotas de veneno en nuestra copa. Cuando mentimos, robamos u odiamos, gotas de veneno van entrando y solo con una gota es suficiente para morir. Muchas personas tienen las copas llenas de veneno.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Cuando muramos y estemos delante de Dios, todos tendremos nuestra copa en la mano. Dios dirá: “Ha llegado el momento de recibir las consecuencias por cómo has vivido tu vida; bebe de tu copa”. Todos tendremos que bebernos la copa con veneno y moriremos espiritualmente. Iremos al infierno por toda la eternidad, separados de Dios. ¿No sería maravilloso tener un copero en el Día del Juicio?

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Dios sabe que tenemos veneno en nuestra copa y que no podemos limpiarla. Él vio que la humanidad necesitaba un copero. Así que mandó a Jesucristo, quien vivió una vida perfecta; nunca tuvo ni una gota de veneno en su copa. La noche antes de morir en la cruz, Cristo oró: “Padre, si es tu voluntad, quítame esta copa de ira”, pero Dios le contestó: “Es mi voluntad que tú seas el copero; bebe de la copa”. Al día siguiente, Cristo bebió la copa de pecado, y la ira de Dios fue derramada sobre Él, y Cristo murió.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Pero Jesucristo resucitó de la muerte, demostrando su victoria sobre el veneno de tu copa. Hoy Cristo está aquí y tiene una copa en su mano, la copa de la vida eterna (la copa de lujo). Él te dice: “Yo me bebí tu veneno hace 2.000 años para que no tengas que bebértelo en el Día del Juicio. Fui tu copero”. Pero para poder recibir la copa de la vida eterna, tienes que entregarle tu copa de pecado. La decisión es tuya: quédate con tu copa de pecado, veneno y muerte eterna; o cámbiala por la copa de perdón y vida eterna de Cristo. Te animo hoy a escoger la vida y el perdón.

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