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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Deudas

OBJETO: Libro de Contabilidad

DOCTRINA: Justificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Cuando alguien quiere comprar un piso o emprender un nuevo negocio, normalmente va al banco para pedir un préstamo y queda registrado la cantidad del préstamo y los intereses correspondientes. Si por desgracia el empleado pierde el trabajo o el negocio no funciona, la deuda sigue en vigor, porque han pedido el crédito del banco.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Esto me recuerda que tenemos un gran libro de contabilidad en el cielo donde se están registrando cada una de las cosas que hacemos, y un día nos presentaremos delante de Dios para abrir nuestro libro de contabilidad. Según cuánto sumen nuestras deudas, así tendremos que pagar.

EL PROBLEMA (LEY)

Cada vez que infringimos la ley de Dios, acumulamos una deuda con Dios. Cada mentira es una deuda. Si mintiéramos sólo una vez al día, multiplicado por 365 días al año, y si llegamos a vivir 70 años, vamos a tener una deuda con Dios de 25,500 mentiras. Cada vez que robamos algo que no nos pertenece acumulamos más deuda con Dios. Con cada pensamiento impuro, estamos haciendo que esta deuda crezca todavía más.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Si la persona volviera al banco para decirles, “Me arrepiento de haber pedido el préstamo. Te lo prometo que nunca más voy a pedir más préstamos.” Eso no cambia nada; la deuda sigue en vigor. Es igual con Dios. Aunque dijéramos que nos arrepentimos y que no volveremos a hacerlo, o que haremos muchas buenas obras, la deuda sigue en vigor. Hay que pagar la deuda, y el precio es muy alto. Tendremos que pagar por nuestras deudas de pecado en un lugar llamado infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Pero Dios no quiere que vayas allí. Por eso envió a su hijo, Jesucristo, quien vivió una vida perfecta y nunca en su libro de contabilidad del cielo se encontró ninguna deuda de pecado. Pero aún así, decidió ser el fiador de tu vida para tomar tu lugar y pagar el la deuda que tu le debes a Dios.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Para obtener este pago, tienes que arrepentirte por tus deudas de pecado, reconocer que tus buenas obras nunca pueden pagar tu deuda, y aceptar el pago que Cristo hizo por ti en la cruz. Entonces en el día en que te presentes a la puerta del cielo, Cristo entregará el justificante de la deuda “totalmente pagado".

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