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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Descalificado

OBJETO: Un testigo de carrera

DOCTRINA: Sustitución

HISTORIA CON EL OBJETO

Durante los Juegos Olímpicos en la carrera de relevos donde se pasan el testigo, los canadienses estaban participando y al terminar la carrera quedaron en tercer lugar. Estaban muy emocionados pero de pronto se escucha el juez diciendo: ¡Descalificados! ¡Qué horrible! Ya creían que tenían el bronce, pero quedaron descalificados porque uno de ellos cruzó la línea al otro carril.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Al verlo pensé en nuestras vidas. Vamos corriendo la carrera de la vida a toda velocidad y con mucha emoción, creyendo que lo estamos haciendo bien. Pero en realidad estamos violando las reglas, cruzando esa linea, haciendo cosas que sabemos que están mal.

EL PROBLEMA (LEY)

La forma en que cruzamos esa línea es cuando desobedecemos la reglas establecidas por Dios para correr la carrera correctamente. Las reglas ya las conocemos porque están escritas en nuestro corazón. Una de ellas dice: “no robar”, y nos es tan fácil tomar lo que no es nuestro, copiar en un examen, pedir algo prestado y no devolverlo. Otra regla que Dios nos puso es honrar a tus padres, pero no lo hacemos, constantemente los maltratamos, les gritamos, y no tomamos en cuenta lo que nos dicen. Otra regla que Dios nos dio es: “No matar”, pero nosotros odiamos, y hablamos mal de los demás a sus espaldas.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

La mala noticia es que y al final de nuestras vidas, si hemos cruzado la línea, desobedeciendo las reglas, se va a escuchar un grito que nos diga: “¡Descalificados!” Vamos a quedar fuera del cielo sin poder estar en la presencia de Dios, y estaremos apartados eternamente en el infierno.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

La buena noticia es que alguien corrió la carrera perfectamente, llevó el testigo y nunca cruzó ninguna línea, nunca hizo nada malo. Él obedeció cada una de las reglas que Dios puso y ese hombre fue Jesucristo. Él vino a la tierra y murió en tu lugar y en el mío, pagando así las consecuencias que nosotros merecíamos pagar.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Ahora Cristo te está ofreciendo su testigo y te dice: ¿Quieres terminar la carrera conmigo? Para que puedas recibir su testigo y llegar bien a la meta, tienes que pedirle perdón por cada pecado, dejar atrás tu vida de pecado y empezar a correr con Jesucristo.

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