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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Los Dientes Más Blancos

OBJETO: Crema de afeitar

DOCTRINA: Santificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Muchas personas comentan sobre la blancura de mis dientes. La realidad es que he pasado por varios procesos de blanqueamiento para tener unos dientes envidiables. El gran problema viene cuando me afeito por las mañanas. Me coloco delante del espejo y me pongo crema de afeitar por todo el rostro. Es ahí cuando me da pánico abrir la boca, porque me doy cuenta que mis dientes no son tan blancos como yo creía cuando los comparo con el blanco perfecto de la crema de afeitar.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Lo mismo ocurre en nuestra vida. Pensamos que somos muy buenos porque nos comparamos con la gente de nuestro alrededor. Pero, ¿qué pasaría si te comparas con alguien completamente perfecto?

EL PROBLEMA (LEY)

Alguien completamente perfecto nunca en su vida habría dicho una mentira, ni siquiera una mentira piadosa. Alguien bueno de verdad nunca habría mirado con lujuria a una mujer o a un hombre. El problema es que tú y yo hemos ensuciado nuestra vida con toda clase de pecado. No somos tan buenos como queremos creer. Hemos hecho lo que nos da la gana y hemos ofendido a Dios constantemente. Robo, mentira, infidelidad, engaño, sexo fuera del matrimonio, y crítica son solo algunos ejemplos del pecado que nos ha ensuciado.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Si queremos entrar al cielo tendríamos que haber vivido una vida completamente perfecta. Cuando estemos delante de Dios no vamos a poder hacerle creer que somos buenos porque saldremos muy sucios comparados con sus leyes perfectas, tal como mis dientes parecían sucios comparados con la crema de afeitar. Nuestro pecado nos condena a una eternidad en el infierno, un lugar de eterno dolor y sufrimiento, sin ninguna salida.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

¿Te imaginas que alguien pudiera limpiar tu vida y hacerla blanca de verdad cómo si nunca en tu vida hubieras hecho ninguna cosa mala? Sólo Cristo pudo hacerlo porque él vivió en completa perfección y obediencia a su padre. Fue tentado en todo lo que nosotros hemos sido tentados pero nunca falló. Murió en la cruz para poder limpiarnos de nuestra rebeldía y desobediencia a Dios. Resucitó demostrando que tiene todo el poder para quitar nuestro pecado.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Dios te manda que te arrepientas y que pongas toda tu confianza en Cristo. Solo él puede limpiarte de verdad. Deja de compararte con otros, deja de vivir en superficialidad, y pídele a Cristo que limpie lo más profundo de tu corazón.

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