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Mensaje ilustrado

TÍTULO: La Cámara Oculta

OBJETO: Una cámara de vídeo

DOCTRINA: Justificación

HISTORIA CON EL OBJETO

El otro día estuve viendo una película llamada "El Show de Truman". Trata de un hombre, del cual han grabado toda su vida y la retransmiten por televisión cada día. Y pensaba en lo desagradable que sería que una cámara me estuviese siguiendo día y noche durante toda mi vida.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Imagina que ese es tu caso. Cada cosa que haces al cabo del día sale por un programa de televisión que todos pueden ver. Tanto lo bueno como lo malo está a la vista y todos saben lo que haces cuando estás sólo.

EL PROBLEMA (LEY)

Cuando mientes, todo el mundo lo sabe, cuando por quedarte dormido llegas tarde al trabajo todos lo saben. Conocen tus fantasías, las veces que fuiste adultero, las veces que robaste, etc. Suena verdaderamente aterrador, ¿verdad? Dice la Biblia que eso que te planteo es una realidad. Toda nuestra vida está siendo grabada, no para hacer un programa de ella, sino para ser juzgados por todas las cosas que hemos hecho.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Lo peor es que en ese día se decide nuestro destino eterno. Y depende de como haya sido tu vida, irás a un lugar o a otro, al cielo o al infierno. Dios fijó unas normas para determinar si merecemos entrar en su casa o no y son los diez mandamientos. ¿Los has cumplido? Si los has quebrantado con mentir, robar, y cometer adulterio, lo tienes mal, porque todo está grabado y serás declarado culpable. Cuando Dios vea tu vida ¿qué tendrá que hacer?

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Pero seguro que me preguntas ¿Y quién entonces puede ser inocente? Sólo hay un inocente. Su nombre es Jesucristo y es Dios mismo. Vivió una vida perfecta y no quebrantó jamás las leyes de Dios. Pese a eso, murió en una cruz rodeado de criminales, y después resucitó al tercer día. Cuando Él estaba muriendo en la cruz, lo estaba haciendo por ti y por mí. Dios el Padre arrojó sobre su Hijo su ira, el enfado que nuestro pecado le produce, y lo hizo por amor.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Por tanto, aunque has pecado, si te arrepientes y pides perdón a Cristo, Él puede perdonarte. Reconoce tus pecados delante de Dios, habla con Él y confiésale las veces que has quebrantado su ley. Mira a la cruz con fe porque Cristo allí pagó tu culpa para poder perdonarte. No lo dejes para otro momento, mañana puede ser tarde.

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