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Mensaje ilustrado

TÍTULO: Arrugas del alma

OBJETO: Una plancha

DOCTRINA: Santificación

HISTORIA CON EL OBJETO

Mi hermano y yo íbamos a ir a un restaurante muy caro de muchos tenedores y en el reglamento decía que los hombres tenían que llevar camisa bien planchada y corbata, si no, no podíamos entrar.

TRANSICIÓN A LO ESPIRITUAL

Esto me hace pensar en nuestras vidas. Al final, cuando muramos, todos querremos entrar en un lugar al que no se pueda acceder ni con arrugas ni con manchas, y ese lugar es la casa de Dios.

EL PROBLEMA (LEY)

Él nos ha dado un reglamento pero no lo cumplimos. Nos hemos llenado de arrugas, arrugas en el alma. Cada vez que desobedecemos a nuestros padres, nos arrugamos el alma; cada vez que fallamos en buscar y agradar a Dios, nos arrugamos el alma; cuando nuestros deseos están puestos en nosotros mismos y nos volvemos nuestro propio dios, así arrugamos nuestra alma.

LAS CONSECUENCIAS (ETERNIDAD)

Cuando estemos delante de Dios en el juicio final y nuestra alma esté llena de arrugas, no podremos entrar en esa casa perfecta. No habrá otro remedio más que ser echados fuera, al lugar de tinieblas, al lugar donde crujen los dientes para siempre.

LA SOLUCIÓN (CRUZ)

Pero aún hay tiempo de planchar el alma. Solo hay una forma, una plancha celestial, solo hay un hombre que puede hacerlo y ese hombre es Jesucristo. Él vino, murió en una cruz y derramó toda su vida para que tú y yo seamos hechos perfectos, irreprensibles y sin arrugas en el alma.

LLAMADO (ARREPENTIMIENTO Y FE)

Pero para eso necesitas hablar con Él, pedirle perdón, dejar atrás cada cosa que sabes que está mal y pedirle desesperadamente que te limpie, que te planche el alma y que haga su voluntad en ti. Ríndete totalmente a Jesucristo hoy.

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