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Postales evangelísticas

LA BALANZA

Un día le pregunté a un amigo si él pensaba que iría al cielo después de morir. Él dijo que creía que sí porque era una buena persona. No había matado a nadie. No había atracado ningún banco.

Me dijo que él imaginaba a un ángel sosteniendo una balanza y cada vez que hacía algo bueno, lo ponía a favor del lado de las cosas buenas. Pero cada vez que hacía algo malo, se añadía peso al otro lado de la balanza. Él esperaba que las cosas buenas pesaran más que las cosas malas en el día de su muerte.

El problema con ese concepto es que no funciona. Nuestras obras buenas NUNCA pesarán más que nuestras obras malas. Imagina que una mujer ha sido fiel a su marido durante 10 años. Pero una noche es infiel. Una sola noche de infidelidad destruye 10 años de fidelidad. Así, tus obras malas siempre pesan más que las buenas.

La única manera de eliminar las obras malas en tu balanza es: arrepentirte, dejar el pecado y entregar tu vida a Jesucristo, el cual pagó el precio de tus malas obras. Entonces él vaciará el lado de las cosas malas en tu balanza y te dará entrada al cielo.

 

THE BALANCE

One day I asked a friend if he thought he would go to heaven when he died. He said he thought he would because he was a good person. He had never killed anyone. He hadn’t robbed a bank.

He told me that he imagined an angel holding a balance and every time he did something good, it tipped the balance toward the good side. But every time he did something bad, weight was added to the other side of the balance. He hoped that his good works would weigh more than his bad works on the day of his judgment.

The problem with this concept is that it doesn’t work. Our good works will NEVER outweigh our bad works. Imagine that a woman has been faithful to her husband for ten years. But one night she is unfaithful. One night of unfaithfulness destroys ten years of faithfulness. So, your bad works will always weigh more than your good ones.

The only way to eliminate the bad works from your balance is to repent, abandon your sin, and surrender your life to Jesus Christ, the one who paid the price for your bad works. Then he will empty the scale of your sin and give you entrance into heaven.

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